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“Déjenlo todo, nuevamente”, escribía Roberto Bolaño a los 26 años en el primer manifiesto infrarrealista, aquel grupo que inspiraría al realismo visceral de Los Detectives Salvajes. Parecería una locura pero en manos de Bolaño se convirtió en su modus operandi. Dejarlo todo. Empezar de cero. Lo que para algunos resulta un retroceso, para el escritor chileno Pablo Simonetti fue un renacimiento. Tenía 35 años, una edad en que los hombres voltean a mirarse. Este profesional de la tecnología que llevó a Chile la versión 3.0 de Microsoft Windows, decidió hacer un mejor uso de su computadora y abrió el editor de texto. Y en esa inacabable página en blanco, empezó a escribir. El resultado es un escritor que ve a sus novelas como el siguiente proyecto de su empresa literaria. No es de extrañar, entonces, que sus personajes luchen contra lo que se esperan de ellos. Porque el final de una historia, es casi siempre el inicio de otra. Como la historia Julia una mujer que se niega a recibir tratamiento médico cuando se entera de su enfermedad, y empieza a pasar revista de su pasado, en Madre que estás en los cielos. Y ahora en La razón de los amantes, su segunda novela, explora las consecuencias de las relaciones prohibidas. Podría parecer otra historia de amantes pero se convierte en una novela-ensayo sobre de la pareja de esposo Manuel y Laura seducidos por el mismo hombre: Diego Lira.
Parte de tu novela trata sobre las tensiones en las relaciones homosexuales, pero sus personajes no sufren de los típicos problemas que la sociedad atañe a esa clase de relaciones Si bien los hechos que ocurren son inesperados, estos definitivamente le podrían pasar a cualquiera persona sin importar su sexualidad. Mientras la escribía, hubo una determinación mía en la novela, Manuel era una persona que no debía pasar por los típicos problemas de la salida del closet, cuando la sexualidad está como imbricada con la identidad, las personas creen que su personalidad está definida por su sexualidad. Y eso ocurre, sobretodo, en los homosexuales, porque es una identidad que tu alcanzas luego de un proceso de desafección con tus valores, con tu entorno, con tu propia filosofía de vida. Entonces siempre pasas a una etapa, de salida de closet, que es difícil, surge una especie de conflicto con tu propia identidad, pero en Manuel no le vemos eso.
Ahí como que se rompe con el molde típico del personaje homosexual en la literatura, siempre visto como una persona que no puede ser normal, sino que tiene un contexto negativo, oscuro. Eso también se ve en las relaciones sexuales de la novela, durante la novela pude haberme dedicado a hablar sobre las diferencias entre una sexualidad heterosexual u homosexual, pero ahí Manuel no lo siente particularmente diferente, sino que es una sensación que le puede pasar a cualquiera. En mi novela yo estaba hablando de una historia que tiene que ver con las fantasías de estos personajes, las causas del amor, las razones de la seducción, que son para mí problemas universales.
Por qué hacer una historia así, después de escribir Madre que estás en los cielos La unión que existen entre esas dos historias son lo bien intencionados que son los personajes y lo levemente equivocados que están en su visión de vida. Son personas buenas, juiciosas, no son alocados, pero ese desenfoque de la realidad los lleva a situaciones de vida que finalmente van a redundar en ocasiones de infelicidad, ese desenfoque les causa problemas en las relaciones sentimentales con sus hijos, con sus padres, con sus madres incluso. Ahora, por el título pareciera que yo estuviera endiosando su imagen, en realidad es un título irónico que habla de una mujer que toda su vida trata de ir al cielo, siguiendo los consejos de la iglesia en todos su ámbitos, familiar, amical, etc. ella asumió el papel que se le esperaba a una mujer a mediados del siglo XX. Y esta forma de ver a la mujer le causo muchos sufrimientos. Hace que la mujer intente ser lo que se espera de ella. Intentar ser lo que ella debería ser, pero no lo que es o lo que quiere ser.
Y la razón de los amantes, también parece el título de una historia de amor, con personajes típicos, como el intrigante, la mujer que padece, y así. Si también es un título irónico, Laura y Diego representan un grado de perversión de las relaciones, pues utilizan a Manuel como un vehículo de su deseo, tu puedes incluir a una persona en tu fantasía pero la fantasía debe ser compartida. Es decir en la novela para satisfacer su inmenso ego, tu vas y te comes a otro, Laura y Diego son como carnívoros de Manuel. En cambio Manuel es un carnívoro que come lo necesario.
En el Perú se te podría comparar con Jaime Bayly pero digamos que mientras que los protagonistas de Jaime Bayly siempre llevan la letra J, tú más bien tiendes a desaparecer en el relato A mi me gustan las novelas de Jaime, tiene un trabajo literario, desde el encanto de las frases a la robustez de sus personajes. Aunque creo que mis novelas también son personales, porque se narran en lugares y espacios personales. Pero si bien son lugares que yo conozco, uno nunca sabe lo que sucederá cuando se embarca en la novela. Hay una serie de transformaciones, la primera ocurre al imaginar a los personajes, la segunda durante la trama donde los colocas en situaciones complejas y, finalmente, la transformación moral, lo que piensan ellos mismos de sus acciones. Por ejemplo Diego, él no está dispuesto a vivir en la fantasía de otros, sino únicamente de la suya.
El tres veces mordido periodista reportea la vida de un perro callejero llamado Perro. El mismo periodista se sube a una lancha y persigue a un pez de la selva colombiana llamado Parrita desde río hasta el plato ya convertido en un cadáver exquisito. En otra ocasión el periodista visita la tristeza de un crematorio, al que bautiza como El Horno, y da cuenta de la falta de alma de éstas fabricas de ceniza. Fernando Quiroz, ahora finalista del Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta-Casamérica 2008, ha dedicado buena parte de su tiempo a reescribir las historias que todos creíamos conocer. Las contaba con el ritmo a veces pausado, a veces cadencioso, a veces arrabalero, que tienen los boleros cuando cuentan la verdad. Porque lo suyo es una alergia a lo artificial, a las palabras con título académico, a la metáforas de algunos escogidos. Su afición por lo auténtico lo ha llevado admitir que prefiere la Bombonera de Boca a Disneylandia y que el mejor ron no viene de Colombia, pero eso está bien porque todavía quedan secretos en Cartagena de las Indias. Esta mañana enfrenta la entrevista con el tercer cigarro del que llama su lamentable vicio.
Justos por Pecadores empezó en realidad con una serie de artículos para la revista Soho, digamos que ahí está la parte periodística de esta historia Si el inicio de la novela está ahí, pero también en las vivencias mías de cuando tuve 16 y pertenecí al Opus Dei. La serie se inspiraba en los diez mandamientos, fui al rodaje de una película pornográfica, para abordar el mandamiento de no fornicarás, con esto del camarógrafo que esta viendo todo pero no puede tocar. Fui a un sitio de peregrinación de Bogotá, para el de santificar las fiestas, pero pensando en el primero, amar a dios sobre todas las cosas, me digo, yo tengo una experiencia muy cercana sobre esto, y se me ocurre el titular que es: Amar a Escrivá Balaguer sobre todos los dioses. Me dije, voy a contar esa historia que viví, y de la que nunca he hablado, de la que mi familia incluso no sabía nada, porque a uno lo llevan a guardar un secreto brutal. El Opus Dei es una organización dura y trabaja con el secreto como uno de sus frentes principales. Luego porque ya habían pasado muchos años, ya soy un niño grande y voy a contar todo lo que me paso, todo lo que cuento en esa crónica es real apoyado en casos reales.
Como volcaste esa experiencia en tu novela Era muy claro que la novela tenía que estar centrada en ese personaje que tiene algo de mí y de muchas personas amigas, que es Vicente que después de once años puede reencontrarse con su familia y conocer el amor. Era obvio que tenía que estar el Opus Dei, y también sus redentores, el amigo que ya había escapado y que lo ayuda a salir, el padre, un ser liberal pero sumamente respetuoso, que lo acoge y que le ayuda a dar ese paso para volver a la vida, y finalmente una mujer de la que se enamora y alcanza esta la gran redención.
La música es también parte de esa redención, cuéntanos un poco de los autores que aparecen en libro El cubano Lecouna que es uno de mis compositores favoritos, lo oigo de vez de cuando. En total aparecen tres, aunque Lecouna tiene un gran peso, también está Agustín Lara que me fascina. Me gustan los boleros cantados de Agustin Lara, la gente dice que lara no tiene voz, que cantaba como si estuviera dentro de un tarro, pero a mi gusta ese sentimiento esa ronquera con la que canta que me hace imaginar la tantas veces que debió interpretarlos en lugares sórdidos. Y luego hay un colombiano, Luis A. Calvo, que es un gran compositor, que ya las nuevas generaciones no escuchan.
Además está la ciudad a la que se va Vicente, el protagonista de la historia Cartagena es una ciudad que adoro, voy con frecuencia, es una ciudad llena de encantos y de historias, tiene algo que me fascina, es el paraíso de Vicente, lleno de lugares maravillosos, no solo para el turista, que están muy bien puestos, también tiene unas esquinas casi escondidas y unos bares clandestinos y luego los nombres deliciosos que tienen sus calles: no por nada hice que Vicente viva en la calle tumbamuertos.
Els Vandell aparece en la Plaza Isil con el flequillo batiente. Acababa de salir de una reunión sobre su futuro próximo y las pistas duplican las distancias. Ella está acostumbrada a un tráfico de quince minutos, pero ese ya es otro cuento. Junto con Chela de Ferrari, ha publicado un relato extraído de la obra de teatro La Familia Fernández. Se abre el telón de ese género tantas veces disminuido: la literatura infantil. Els Vandell dramaturga nacida en Holanda, explica los desafíos de cualquier autor frente a esos lectores acostumbrados a los dibujos animados.
¿Cómo La Familia Fernández se convirtió en un libro para niños? Cuando empezamos a hacer teatro para niños en la Plaza Isil decidimos que el niño no podía llevarse un programa de mano común y corriente, sería muy aburrido. Queríamos que se llevara una experiencia a su casa, hacer que tanto venir como salir del teatro fuera especial. Por eso nació la idea de escribir un cuento a partir de la obra. A veces era un cuento tal cual aparecía en el teatro, otras veces se hizo un álbum de la memoria que era una especie de libro de actividades, y en esta ocasión es el relato de la escena central de un cuento basado en la obra del argentino Hugo Midón, uno de los clásicos del teatro para niños en América Latina basado en la técnica clown. La obra está estructurada para que las escenas se reúnan alrededor de la vida familiar.
¿Cómo se inicia en el teatro para niños? Yo estudié actuación en el Drama Center de Londres, pero mi primer trabajo fue precisamente en una compañía para niños. Ahí aprendí que se podía hacer de todo en el teatro para niños, no había límites de ninguna clase, como se podría suponer. Esa educación que recibí en esa compañía consiguió que se me abriera un mundo para mí. Uno podía tomar las impactantes obras clásicas como Romeo y Julieta de Shakespeare y mostrar esos sentimientos universales a los niños. Mientras estaba en Europa, con mi compañía montamos Esperando a Godot para niños, porque pienso que es importante contar esa clase de historias desde el niño. Por qué limitarlo a una sola clase de sentimientos. Por eso el principal problema en la Familia Fernández es una crisis económica en el hogar, es algo que ocurre en la realidad. Nosotros creemos que es importante contar el relato con el niño, porque ellos tienen una experiencia diferente, propia, una mirada tan particular que es importante que nosotros, como adultos, también aprendamos de ellos.
¿Qué otros trabajos realizaste aquí? Cuando empezamos a hacer teatro infantil hicimos ‘Cuatro amigos y un cuento’ una obra que traje de Holanda, que son unos títeres a tamaño natural. Los titiriteros están completamente visibles lo que genera una dinámica distinta. Fue una obra para niños pequeños, para pre escolar a diferencia de La Familia Fernández.
¿Cuál es el siguiente paso para La Familia Fernández? Si bien tenemos muchas oportunidades de probar algunos de nuestros cuentos con niños en actuaciones organizadas con el apoyo de la organización Save the Children y de Rímac, lo que queremos hacer ahora es salir de gira con la obra, porque aquí si bien la escenografía es importante, quienes sostienen la obra son los actores. Así que planeamos hacer una gira de teatro infantil por provincias. Nuestra primera prueba será en la Feria del Libro. Ahí en vez de hacer la típica presentación donde alguien lee y otra persona comenta, haremos por primera vez la presentación en vivo del cuento del libro.
Desde este link podrás descargarte la programación de los evento que el Grupo Planeta ha organizado para la FIL 2008.
Una revista Life tiene en portada a la joven sensación Ray Charles, la National Geographic anuncia el descubrimiento de un nueva cultura: la Chavín, al costado descansa una impecable primera edición de La casa verde. Tiene, en la primera página, un autógrafo en crayola de un niño aficionado al garabato . Hay historias que ya no están en ninguna vitrina. Pero en la otra Feria, la de libros viejos, vuelven a ser una novedad. En la Plaza San Agustín del centro de Lima una señora pregunta: "por qué no se quedan hasta el Lunes". El vendedor se alza de hombros y dice: "ya quisiera yo". Regresar al pasado requiere de permiso municipal.
Mientras algunas librerías padecen del aburrimiento de la sala de espera, aquí existe esa clase de desorden que reina en los mercados y que los hace un territorio fértil para la curiosidad. Giacomo Casanova dijo que el amor era tres cuartos curiosidad, y entonces ves asomando debajo de un diccionario de Latín al Francés, cubierto en vinifan, con cicatrices en el lomo y una fragancia húmeda, aquel libro del que habías oído hablar, devuelto a la vida por manos dispuestas a negociar una rebaja. Era inevitable. Amoz Oz escribió "Si no eres más que un turista, quizá tengas ocasión de detenerte en una calle, observar una vieja casa del barrio antiguo de la ciudad y ver a una mujer asomada a la ventana. Luego te darás la vuelta y seguirás tu camino. Pero como lector no sólo observas a la mujer que mira por la ventana, sino que estás con ella, dentro de su habitación, e incluso dentro de su cabeza". Viajar en el tiempo, a veces, tiene un precio módico.
¿Para tí qué libro antiguo debería tener una nueva edición?
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